Melody rodó los ojos. “Eres grande para arroparte, pero no para guardar tu ropa. ¿He?”.
Ella se levantó y caminó hasta la puerta, se giró y le dijo. “Buenas noches”.
Cerró la puerta detrás de ella encontrándose con el abuelo.
Ella brincó del susto, agitada se cubrió el pecho.
El abuelo estaba escudriñando a la chica, ella se acercó y le dijo. “Buenas noches señor Fonseca”.
Ella pasó por su lado no esperaba que él contestara, pero escuchó al hombre viejo decir. “Buenas noches niña”.
Ella s