Adam siguió. “No sé cuánto estuve inconsciente, yo escuchaba la voz de mi papá llamándome… Adam hijo… desperté con el olor a gasolina, él como pudo me ayudó a quitarme el cinturón y salir del auto, me pidió que fuera a ver a mamá que la ayudara y yo obedecí…
Caminé algunos metros, mamá estaba tirada en el suelo y tenía muchos golpes en el rostro y una herida en su vientre, la sangre empapaba su ropa rápidamente.
Papá me gritaba preguntándome cómo estaba, yo le explicaba lo mejor que podía, él