Adam la llevó a su habitación, la recostó en la cama quitándole las zapatillas, ella era reacia, le lanzaba patadas, se sentó alejándose, pero Adam era más fuerte y no se iría hasta quitarle los zapatos.
Ella se acercó, tomándolo de la camisa, forcejearon y Adam quedó frente a frente.
Melody tenía hipo y era ruidosa. “Oye Guapo… mi esposo se enojará si estás aquí en mi habitación”.
Adam levantó una ceja. “¿Tu esposo?”.
Ella asintió con los ojos nublados. Sonrió y lo abrazó al cuello. “Si, é