Mundo ficciónIniciar sesiónGiacomo la llevó a la entrada de Villa Verona, la ayudó a bajar sus maletas, sin embargo, prefirió no entrar y despedirse en la puerta.
—¡Buena suerte Lisbani! Eres una buena chica y mereces la felicidad con el hombre a quien amas, espero él pueda valorarte como lo mereces —extendió la mano y ella le dio la suya con una sonrisa.
—Gracias, estamos a la orden, en mí tienes una amiga.
Giacomo subió al auto, ella







