CAPÍTULO 31. UNA DAMA COMO LIS

Liuggi sintió un zumbido en sus oídos, todo comenzó a darle vuelta, se sostuvo de la pared para no derrumbarse, el estómago le dio un vuelvo y enseguida las náuseas volvieron, se giró y entró al despacho, corrió hacia el baño y expulsó todo cuánto tenía. Tomó el cepillo dental de Lisbani y se cepilló los dientes.

Al salir observó sus cosas, sus libros, adornos, cuadros

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Kirenia Vasquezde toda la saga ferrarri esta es la que mas me hace llorar y sufir
Denise Zevallos Donayrequiero k sufra x todo lo k le dijo a la pobre lis
Divad Iyehwooooo Liuggi, sí que te costará trabajo lograr el perdón de Lis
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