Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente de la boda, Liuggi despertó cuando sintió la luz del sol colarse por la ventana, habían dejado las cortinas recogidas. Abrió los ojos con lentitud, sentía la lengua pesada y le dolía la cabeza. Giró la vista y allí desnuda dormía Mariana, sin cubrirse con ninguna sabana, recorrió con la mirada el cuerpo de la mujer y después se dio cuenta de su propia desnudez. No era necesario ser muy inteligente para estar seguro de lo allí sucedido, habían tenido una noche de bodas.<







