Mundo de ficçãoIniciar sessãoLiuggi se mantuvo en la puerta, haciendo caso omiso de las palabras de la mujer, el rostro de cansancio y sus ojos inyectados de sangre, producto de la vigilia durante toda la noche en el estacionamiento del edificio, esperando la salida de Fabrizio, le daban un aspecto desaliñado y enfermizo, no obstante, Lisbani lo atribuyó a la noche desenfrenada que seguramente pasó con sus amigas.
El hombre no pudo evitar extender la vista hacia Con







