Ángela experimentó una sensación extraña, como si estuviese viviendo una escena sacada de una novela de mediodía que a su mejor amiga le gustaban tanto.
David no la estaba mirando a ella, en realidad, tras desearle éxito, sus ojos se enfocaron única y exclusivamente en Robin, quien a su vez, lo observaba sin vergüenza, como si ambos estuviesen midiéndose antes de una pelea.
La verdad era que la atmosfera fue cambiando de manera sutil, incluso las mesas más cercanas a ellos se quedaron en silenc