Mundo ficciónIniciar sesiónDavid no podía creer que ese fuese su amigo. El Alex que recordaba ―y que esperaba encontrar―, era un musculoso hombre de cabello largo y salvaje, de piel bronceada y ojos aguamarina.
En cambio, tenía frente a él a un caballero bien vestido, con su cabello oscuro y largo recogido en una coleta en la parte inferior de su nuca, que despedía un aura de mafioso de cuello blanco.
Alex García fue su amigo desde la infancia, poseyendo la misma suerte







