Mundo de ficçãoIniciar sessãoDavid se detuvo en la oficina por pura costumbre. Por ser fin de semana, no tuvo necesidad de pedirle al chofer que lo llevara porque en realidad no tenía un rumbo definido, lo que le permitió conducir por su cuenta.
Disfrutó del trayecto en su Shelby GT500E, un carro del cual solo existían pocos ejemplares y era objeto de culto; fue el carro que siempre quiso tener desde niño y representaba el éxito alcanzado porque eran producidos bajo demanda.
Usarlo le produjo una







