Hay momentos en la vida en los que el alcohol parece no tener efecto en el cuerpo, que por más que una persona desea beber hasta quedar inconsciente esto no sucede; siguen muy conscientes de su entorno, sus pensamientos no se difuminan, y a pesar del mareo, conservan total dominio de su cuerpo.
Ángela pensó en ese momento que tal vez el whisky no le funcionaba por la cantidad de ira que sentía; especulando estrictamente como médico, creyó que esas emociones alteraron de tal forma su metabolismo