El viaje fue, como definirlo, arrollador. La pregunta de ¿cuando llegamos? ¿Falta Mucho? Se repitió miles de veces, por suerte a las dos horas de haber salido, las pequeñas se quedaron dormidas. Una hora más tarde, el hambre, la sed y ganas de hacer pis hicieron mella en las pequeñas.
- Tio Mario, me hago pis.
- Y yo, también tengo hambre.
- Enseguida páramos - dije intentando calmarlas, bajo la sonrisa arrolladora de Mario.
- Son incansables.
- Están emocionadas.
Mario giró el coche a la