Mi exmarido está aquí, mesa ocho -dije cogiendo la segunda copa, Mario en un intento de calmarme, se acercó y me susurro- tranquila, no pasa nada, estoy contigo, no puede hacerte daño.- frase erronéa, pensé: ya había hecho daño, y yo era incapaz de enfrentarme a él, al menos sobría. Intenté beber la segunda copa, pero Mario me la quitó de las manos.
- Creo recordad que dos martinis es tu tope, no?
- Hoy no!- intenté quitarsela pero no me dejó- En serio, Mario, no puedo ...
- No voy a permiti