28. DE PUERTASA PARA ADENTRO
POV. ALESSANDRO
—No puedo aceptar eso, ella no se merece…
Pero mi cabeza ya no estaba pensando, yo solo tenía en mi mente esas piernas de piel perfecta, con muslos carnosos y bronceados, podía verlas a través de la bata de seda, sus pechos sobresalen del escote recatado, su pelo suelto era una tentación que quería volver un nudo en mi mano.
En dos pasos estuve frente a ella, que era más baja que yo por al menos dos cabeza, estiré mi mano y con delicadeza acaricie su rostro.
Es tan hermosa como