31. UNA VEZ MÁS
POV. VALENTINA.
—N-no… No debemos… Adrian, no… —sus labios estaban sobre mi cuello, succionando, besando, chupando, mordiendo.
¡Carajo!
¡Carajo!
¡Carajo!
No podía pelear contra Adrian, no podía quejarme, ni gritar, ni empujarlo o llenarle ese sólido y delicioso pecho de golpes… Porque fui yo la que empezó esta locura, no hace más de 5 min.
¿Estaba bien? No, definitivamente no, todo era incorrecto, irrespetuoso y… Lo extrañaba.
Ver aquellas fotografías, los golpes de Adrian, las calles, el din