Después de ducharnos, Carlo se puso su bañador y yo mi bikini con el pareo en mi cintura, nos fuimos de la casa para dar un paseo por la playa cogidos de la mano como si fuéramos recién casados, siendo ese momento para mi demasiado bueno y mágico. Unos metros más allá, me quite el pareo entrando los dos en las aguas cristalinas de la playa, nos bañamos, nadamos unos metros aunque Carlo estuvo más tiempo en el agua yo me fui hacia la arena, pues no me encontraba nada bien. Pocos minutos después