Ya estaba oscureciendo cuando el conductor del coche donde estaba Gabi recibió el mensaje de la vieja, para que volviera a llevarla al burdel. El sicario al leer el mensaje sonrió con picardía, bajó del coche, abrió el maletero sacando a Gabi poniéndola en el asiento trasero boca arriba. El sicario se desabrocho los pantalones, se los bajó hasta el tobillo, abrió las piernas de Gabi, empotrandola con su miembro a la primera, le mordió las tetas, los pezones se los estiro de tal manera que Gabi