—- Lo siento ya no puedo mas, la policia no sabe nada, nosotros tampoco, la vieja de tu suegra seguro que nos miente y mi mujer no aparece Carlo tenemos que hacer algo, seguro que la tiene ese puto arabe, tenemos que hablaar con las chicas y que nos de el numero de telefono de ese como se llame —-- grito Aaron, mientras daba vueltas en su despacho hablando con Carlo.
— Eso me parece justo, alguna de las tres amigas tienen que tener su teléfono, vamos — dijo Carlo.
Los dos se fueron de la empres