Cuando Carlo se marchó, apoyé mi cabeza en el hombro de Aaron, mientras él acariciaba mi mejilla, y yo ponía mi mano sobre su camisa acariciando su pecho.
—-- ¿Necesitas algo?¿quieres que te haga un desayuno como los de casa? — me pregunto.
—- No gracias, estoy aun muy cansada, necesito dormir un poco, fue una noche de locos, en mi vida había bebido tanto, pero no fui yo, me forzaron a abrir la boca, metiendome la boquilla de la botella para que bebiera, fue horrible —- le dije.
—--Olvidalo ya,