En medio de las risas, el champagne y la felicidad, aparecieron por el restaurante seis hombres todos vestidos de negro, nos quedamos todos en silencio mirandolos, El que parecia ser el jefe, se quedo mirandome haciendole una señal aa dos de sus sicarios que se acercaron a donde yo estaba cogiendome de mis brazos, tirandome delante de su jefe de rodillas.
Siento que la fiesta termine asi, pero son órdenes, desnudate aquí y ahora, el sobrino de la vieja no sabe que es una mujer y tu eres la indi