Una hora más tarde paró el chofer de Jadem la limusina en la puerta de la tienda, bajó y abrió la puerta del vehículo para que yo bajara, Jadem me cogió del brazo para para que lo mirara, acercandome a su rostro, me dio un beso en mis labios y sonrió.
—- Nos veremos pronto, mi princesa —- me dijo.
Baje de la limusina y algo sofocada por lo que había sucedido dentro de ese coche, entre en la tienda mirandome mis amigas
—- ¿Y bien? te ha dicho la tela con la que quiere que empecemos, el tiempo