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Temblando y sentado en el piso junto a la habitación de Kei, Jasha esperaba con desespero la razón que tuviera que darle el doctor a cerca del estado de su amante. Ya parecía estar fuera de peligro, sin embargo, y por seguridad debido a los muchos sucesos que lo habían rodeado, dispusieron de dos guardias en su puerta. Nadie aparte de enfermeras y doctores entrarían, solo las personas que el mismo Kei autorizara. En la sala de espera justo al frente de su habitación se encontraban Stefano, B