Caminé en su dirección y posé mis manos sobre sus caderas, moviéndolas suavemente, Hannah soltó una pequeña risita coqueta, luego dio una vuelta y me preguntó si me gustaba, me sorprendió su pregunta, en especial porque notó que no pude apartar la vista ni un segundo, le dije que se veía realmente hermosa, al escuchar mi respuesta, sus mejillas se tornaron de un rojo encantador y bajó la mirada, apoyando su frente sobre mi pecho.
—Vamos, que es tarde.
Levantó la mirada y me tomo de la mano, tir