—Lo mismo podría decir yo, porque dejame recordarte que yo también soy tu hija, cuando estuve en el hospital no me visitaste ni una sola vez ni tampoco me preguntas como me están yendo en mis terapias, entonces ¿Por qué debería preocuparme por ti o por esa criatura que llevas dentro?
Mi madre frunce el ceño y levanta la mano, lista para darme una bofetada, pero Henry la detiene, le sisea entre dientes que no se atreva a tocarme o se arrepentirá, mi madre suelta un ligero bufido y se ríe de forma