—¡Quiero comer comida china! — Exclamo alegremente. —¿Qué quieres comer, papi?
Se levantó de un salto de su lugar y caminó en mi dirección, pero en vez de sentarse en el sillón de enfrente, se acercó a mí, me alejé de mi escritorio y giré mi sillón hacia ella, dejando que se siente en mis piernas, mi mano recorre su pierna y se desliza suavemente por debajo de su falda, pero antes de que ella empiece a ponerse cachonda, hice que se levantara y volví a centrarme en mi trabajo, Hannah caminó haci