Mónica estaba recostada sobre la camilla. William a su lado sostenía su mano y con suavidad acariciaba el dorso. Podía sentir que él también estaba nervioso, pero era seguro que no tanto como ella. A penas y podía controlarse, esa sería la primera vez que verían, por decirlo de alguna manera, a su hijo o hija. Y estaba profundamente agradecida de que William estuviera con ella en ese momento.
En los exámenes que le hicieron esa mañana habían confirmado su estado, aunque ya no tenía dudas, se s