William inhaló profundo y luego dejó escapar el aire por la boca, como si hubiera aceptado la ruptura. Pensó que al fin se daría por vencido y la dejaría ir. Pero sucedió todo lo contrario a lo que esperaba. Él le quitó el equipaje y con su otra mano la llevó de vuelta a la habitación en contra de su voluntad.
—¡William detente! ¡Suéltame! —Intentó liberarse de su agarre, pero fue inútil. Era como si él no la escuchara.
William tiró la maleta a un costado, lo más lejos posible. Luego se haría