—Es una lástima que tengas que irte —dijo la señora mientras recibía las llaves del departamento— ¿Segura que no quieres quedarte? Puedo esperar un poco a que encuentres otro trabajo. No tienes que preocuparte por…
—Se lo agradezco mucho —respondió Mónica—, pero volveré a mi región, cerca de mi familia. De verdad gracias por todo.
—En ese caso, te deseo lo mejor. —Se despidió de la señora que había sido su inquilina por casi dos años.
El día anterior William le había ayudado a trasladar toda