No importaba si estaba lloviendo o haciendo sol. Cada día junto a William era sencillamente maravilloso. Y cada día se convencía de que se estaba enamorando de él. No podía frenar su corazón, aunque lo intentara.
Los días transcurrieron con tranquilidad, ella siguió quedándose a pasar las noches con William y a veces era él quien se quedaba en su departamento. La pasión entre ellos no había disminuido, ni siquiera un poco.
Sin embargo, había algo que la hacía mantenerse en alerta, no sabría d