—No esperaba verte por aquí —dijo Ezio mirando a Ignazio.
Primero en la pastelería y ahora en un restaurante muy lejos de donde se supone que vivía. Algunos lo llamarían coincidencia, él casi podía apostar que eso no tenía nada que ver.
Si antes había tenido dudas sobre sus intenciones, ahora estaba más que seguro de que no debían de ser buenas. Si tan solo supiera que era lo que se traía entre manos.
—Me reuní con un amigo cerca de aquí y él me recomendó este lugar.
El hombre no parecía ni un