Una sonrisa adornó el rostro de Elaide en cuanto despertó. La última semana Ezio y ella habían estado durmiendo en la misma cama y cada mañana lo primero que veía al abrir los ojos era a él. Podía acostumbrarse con facilidad a verlo por el resto de su vida, si es que no lo había hecho ya.
Giró el rostro y lo miró. Él todavía no había despertado, así que decidió aprovechar el momento. Por lo general era él quien se despertaba primero.
Ezio parecía inofensivo, sin embargo, sabía de todo lo que er