Mundo de ficçãoIniciar sessãoEra cerca de las siete de la noche cuando se escuchó un carro acercarse a la casa. Las niñas, estaban de nuevo corriendo de un lado a otro, era como si su batería se hubiera recargado durante su siesta.
—Ese debe de ser Adriano —dijo Vanessa.
Las niñas pararon las orejas y corrieron a la ventana para tratar de ver algo.
—¡Tío! —chillaron las niñas justo unos segundos antes de que el timbre sonara.







