Capítulo 58 —Hasta las deudas
Narrador:
—¡Dana! —gritó Verónica apenas divisó a su amiga entre la gente del aeropuerto.
—¡Verónica! —respondió Dana con la misma fuerza, como si ese grito le arrancara de golpe todo el cansancio acumulado.
Caminaron una hacia la otra casi corriendo y, cuando se encontraron a mitad de camino, se fundieron en un abrazo largo, fuerte, de esos que aprietan tanto que duelen los huesos pero alivian el alma. Dana apoyó el rostro en el hombro de su amiga y dejó que las lá