30. ¿Cuánto por su silencio?
No he podido pegar un ojo en toda la noche, gracias a todo lo que pasó con Dario. Me siento terrible porque yo estaba dispuesta, ¿desde cuándo uno olvida sus principios de un segundo a otro?
Trato de dormir en busca de paz, y es cuando siento toques en mi puerta.
—¡Voy!—contesto para pararme a abrirla, no sin antes darme una chequeadita en el espejo, luzco terrible. Mi vestido está enrollado hasta mis muslos, mi pelo está hecho un desastre y mi maquillaje ni se diga, está todo corrido, producto