29. ¡Sorpresa!
Termino de arreglarme y a pesar de que mis ojos se encuentran hinchados por todo lo que he llorado esta tarde, me gusta lo que veo en el espejo.
Llevo un vestido azul marino, de tirantes finos, pegado al cuerpo, con un rajado al lado, me gustan los vestido que muestran una pierna. Este es sencillo, pero se ve delicado, además, el color queda precioso con mi tono de piel; lo acompañé de unos tacones plateados y una cartera de brillos del mismo color.
Salgo de la habitación y espero que mi ex jef