24. Expedición al cesto de basura
Naylea
Me levanto y un tremendo rayo de luz solar me da los buenos días.
—Mierda!— cierro los ojos con rapidez y me acerco para cerrar las cortinas, al parecer, anoche bebí tanto que olvidé cerrarlas, sin embargo, cuando hago el ademán para sostenerlas no siento nada.
¿Quién robó las cortinas?
Abro los ojos con lentitud, así acostumbrarme suavemente a la luz y no entiendo nada de lo que está pasando hasta que los tengo totalmente abiertos.
Me encuentro en el estacionamiento de la casa.
¡Dentro