Más que Magia y Sangre
Más que Magia y Sangre
Por: Karina Peña De Goncalves
Prefacio

 Dragos estaba furioso y prefirió alejarse de la multitud.

   Hace poco, vampiros, licántropos y hechiceros se habían unido para acabar con el rey de los licántropos. 

   Ahora en medio del júbilo por la victoria y lo más cerca de la paz que habían estado nunca licántropos y vampiros, la diosa Selene manifestó que quería reunirse en persona con los lobos de una manada elegida.

   La diosa de la Luna no convocó a Dragos, lo ignoró como es su costumbre, aun cuando Dragos era su nieto verdadero y por derecho, lo más cercano a un dios entre los sobrenaturales.

   Sus súbditos vampiros no lo podían creer, la diosa se presentaría en este plano y no convocaba al rey de los vampiros, se preguntaban si seguirían presos de la maldición que la diosa impuso al padre de Dragos para todos ellos por más de medio milenio.

   —Desgraciada, por eso mi padre quiso matarte —musitó Dragos y deseó que la diosa pudiera oírlo, caminaba por el bosque a la orilla del río, no tenía rumbo, solo quería alejarse—. No te daré el gusto de mostrarte mi molestia, me quedaré, brindaré con tus lobos favoritos y lograré que estén a mi servicio.

   Entonces el inconfundible contorno de una mujer se hundió en el río.

   Dragos en seguida desconfió, olfateó y el aroma de la chica era humano, ligado a cicuta.

   Sintió curiosidad, la cicuta era una hierba tóxica para los lobos, ¿por qué una chica llena de aquella hierba en su sistema andaría sola en territorio de manadas de licántropos?

    Dragos desde la orilla la vio flotando boca arriba, dentro de segundos la corriente la llevaría y más adelante el río se volvía caudaloso.

   — ¿Quién eres y qué pretendes?

   La chica se sorprendió y la corriente la llevó arrastrando.

   — ¡Ayuda!

   Dragos le dio la espalda para irse, pero la curiosidad le ganó.

   —Quizás es carnada de cazadores de sobrenaturales, veamos de qué se trata.

   Dragos utilizando su velocidad sobrenatural, entró al río y la sacó a la orilla.

   La chica era de tez clara y cabello oscuro, su piel brillaba con la luz de la luna de manera hermosa, hasta que vio sus piernas, en los muslos contorneados había horribles cicatrices.

   — ¿Qué demonios buscas por aquí chiquilla?

   La chica abrió los ojos y a pesar de la oscuridad Dragos pudo ver sin problema que sus ojos verdes eran muy bonitos, pensó que su intención no era buscar una mujer esa noche, pero ya que el río se la regalaba, él no iba a rechazar ese rico bocado.

   —Me salvaste del río, lo mismo le pasó a mi hermana, la diosa me ha enviado a mi pareja…

   Y entonces la chica se echó a reír eufórica, la declaración de la chica fue muy romántica, pero su risa estridente dejaba en evidencia que lo decía en burla, claramente estaba muy dopada. 

   Dragos unió sus cejas.

   —Sabes acerca de la diosa ¿Te han enviado cazadores de monstruos?

   La chica se echó a reír de nuevo y negó con la cabeza.

   —Mi nombre es Sophia Lewis, soy Alfa heredera de la manada Luna de Hielo y en la siguiente medianoche tendré mi primera transformación.

   Ahora fue Dragos quién río.

   —Y lo celebras consumiendo cicuta y cannabis, sí que eres osada ¿acaso no sabes que eso podría matarte?

   Sophia, subió los hombros mostrando desinterés.

   — ¿Cómo te llamas?

   —Dragos…

   —Es un nombre extranjero ¿A qué manada perteneces?, no te había visto antes.

   — ¿Manada? —Inquirió Dragos y entonces entendió—, oh claro, eres humana aún y no percibes mi aroma.

   —No me digas que eres un vampiro —ironizó ella.

   —De hecho soy el rey de ellos.

   Sophia se asustó y quiso alejarse de él, logró arrastrarse en el lodo con los brazos.

   —Aléjate de mí…

   Dragos la miró divertido y esperaba que saliera corriendo gritando, pero ella resbaló y siguió tratando de arrastrarse hacia atrás, entonces se dio cuenta que no podía mover las piernas y recordó las cicatrices.

   — ¿Qué le pasa a tus piernas?

   —Soy inválida… —espetó muy obvia.

   — ¿Cómo diablos llegaste a la mitad del bosque?

   —Empujando mi silla de ruedas —Sophia miró a su alrededor— ¿Y mi silla de ruedas?

   Obviamente estaba muy dopada.

   —Escuché que eres un grano en el culo para tu familia —comentó él.

   —En todas las familias hay un descarriado.

   Sophia dejó de arrastrarse, no tenía sentido, aceptó que estaba a merced de él

   —Ni que lo digas…

   — ¿Vas a morderme? —preguntó Sophia y se sorprendió de la tranquilidad con la que aceptó su destino.

   —Sí, pero me has caído bien Sophia, así que te haré disfrutarlo.

   —No me mates, o la manada de mi hermana te matará —espetó Sophia y Dragos la miró sin entender.

   —Creo que quieres morir. Consumes la hierba tóxica para tu especie, alejada de tu manada a horas de tu primera transformación.

   Sophia lo miró con ojos tristes y subió un hombro.

   — ¿Nunca has hecho algo que sabes que es malo para ti, pero no quieres renunciar al placer que te provoca?

   Dragos parpadeó y no sabe lo que sus palabras lo hicieron sentir exactamente.

    La miró a los ojos y produjo un efecto de languidez en Sophia, la euforia pasó, dejando una sensación de felicidad en calma.

      Dragos entonces dejó ver sus colmillos largos.

   —En un instante no seguirás sintiendo miedo, pequeña, solo placer de darme tu sangre.

   Dragos mordió su cuello y ella no sintió dolor, los latidos de su corazón se desbocaron y siente pulsaciones al sur de su cuerpo que clama por ser poseída por él.

   Dragos se deleitó con su sangre, dulce como las frambuesas mientras veía el pasado de Sophia y todos sus pensamientos y secretos detrás de sus párpados como si fuera una película, una extraña sensación que nunca sintió al alimentarse lo invadió, profunda tristeza por lo que sentía ella, entendió que ella es única.

   «Me pertenece»

   Casi la suelta y deja que se la lleve la corriente.

   —De haberte mordido siendo ya una loba no hubiera habido marcha atrás —exclamó sintiendo terror por primera vez en su vida—. Maldición. Eres mía…

      — ¿Soy tuya?

   Dragos la separó de él.

   —No quiero una pareja destinada loba; eso sería mi ruina y mi caída como le ocurrió a mi padre.

   — ¿Por eso me siento así?

   —Lo que sientes es mi hipnotismo.

   — ¿Entonces no es real? —musitó Sophia confundida.

   Dragos aspiró su aroma y besó su mejilla, ella se veía tan desamparada, tan vulnerable sin poder mover sus piernas, enfureció con su suerte y con los designios de la caprichosa diosa; la agarró del mentón con fuerza y la miró a los ojos.

   —Tendrás tu primera transformación  y te dedicarás a buscar a tu mate lobo, jamás te acercarás a los vampiros y olvidarás esta noche.

   Sophia repitió hipnotizada:

   —Buscaré a mi mate lobo, me alejaré de los vampiros y olvidaré esta noche…

   —Eso es, pequeña, porque solo esta noche te podré tener…

   Dragos tomó sus labios en un beso apasionado y ella se entregó correspondiendo al placer que siente con su toque…

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