Mientras escuchaba a Sebastián, me sumí en mis pensamientos.
Tenía razón, me molestaban sus palabras porque cada una de ellas tocaba una herida, apuntando a mi fragilidad que no quería enfrentar.
Durante todo este tiempo, había estado esquivando mi propia estupidez, culpando a Hugo por ser malvado y despiadado.
Pero, habiendo llegado hasta aquí, ¿solo Hugo tenía la culpa? ¿Acaso no tenía yo también mi parte de responsabilidad?
Era humano no aceptar fácilmente las críticas de los demás, siempre p