La verdad, la idea me atraía mucho.
Sin embargo, no estaba segura de mis propias capacidades.
Ser asistente no es fácil, no basta con tener entusiasmo para hacerlo bien.
Pero tampoco quería dejar pasar esta oportunidad. Como decía Stefan, no cualquiera tiene la posibilidad de trabajar directamente con Sebastián.
Le dije a Stefan que lo pensaría detenidamente.
Esa noche, al llegar a casa, quería hablarlo con Diana, pero ella estaba de viaje en Pekín y no podía atenderme, así que tuve que tomar la