—Mamá, te precipitaste demasiado anoche. Sofía tiene un montón de dinero invertido que aún no madura, más de diez millones. Si rompo con ella ahora, no veré ni un centavo de ese dinero. Ella controla la mayoría de las acciones de la empresa y revisa regularmente los estados financieros. Tengo que dar muchas vueltas con el dinero para que ella no detecte nada sospechoso —explicó Hugo con un tono de reproche.
—¿Por qué preocuparte, hijo? Sus padres están muertos, no tiene a nadie más. ¿Qué importa