Mundo de ficçãoIniciar sessãol almuerzo se hizo tedioso, ahora que sabía que Oliver la conocía, Mayra se torturaba intentando encontrar un recuerdo más, lo miraba con detenimiento y aunque ese nombre no movía nada en su interior, su voz la estremecía y aceleraba su corazón.
Después del almuerzo los pequeños quisieron nadar.
—Siempre tienes que estar en uniforme, Oliver —pregunta Antón.
—Es un requisito, pero quizás, las reglas cambien.
—¡Que padre! —se emociona Sasha— Entonces ponte traje







