Capítulo 11

Después del desayuno, Valentino se despide de su esposa con beso en los labios y de sus pequeños con una revoloteada de cabellos. Ya tenía que ir a trabajar.

—Regreso en la noche, cualquier cosa Oliver estará a su entera disposición. —les recuerda—. El padre.

—¿Podemos nadar en la piscina papá? Pregunta Antón.

—Si su madre así lo quiere, pueden hacerlo. Si van a jugar en el patio, háganlo con cuidado, no rompan si estropeen nada, el jardín es un santuario para Octavio ¡Entendido!
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