Mundo ficciónIniciar sesiónDespués del desayuno, Valentino se despide de su esposa con beso en los labios y de sus pequeños con una revoloteada de cabellos. Ya tenía que ir a trabajar.
—Regreso en la noche, cualquier cosa Oliver estará a su entera disposición. —les recuerda—. El padre.—¿Podemos nadar en la piscina papá? Pregunta Antón.—Si su madre así lo quiere, pueden hacerlo. Si van a jugar en el patio, háganlo con cuidado, no rompan si estropeen nada, el jardín es un santuario para Octavio ¡Entendido!






