—¡Tarren! —grité, tan alto como me fue posible.
Inmediatamente escuché a Arawn maldecir por lo bajo y venir tras de mí. No tardó en atraparme de nuevo y tirarme al suelo, cubriéndome la boca y aplastándome bajo su cuerpo.
Jadeé, con su mano de vuelta en mi boca.
—No dejaré que regreses con él, Cyra.
Pero ya era tarde. Tarren ya me había oído. Y no tardé en escucharlo subir las escaleras apresuradamente, atraído por mi llamado. Un momento después, apareció frente a nosotros. Me miró en el s