Alejandro le sostuvo la mirada por unos instantes, como si quisiera decir algo más, algo que no se atrevía a admitir. Pero finalmente la soltó con lentitud y dio un paso atrás, luchando por recuperar el control de sus emociones.
-Descansa, nos vemos mañana.
Mientras salía de la habitación, una figura conocida caminando por el corredor hacia la habitación de Elena, lo detuvo en seco. Iván. Llevaba un ramo de rosas rojas entre las manos, una sonrisa confiada en el rostro y una mirada que encendió