Elena escuchó el nombre de Iván y no pudo evitar que una leve sonrisa se dibujara en su rostro. Recordó lo amable que había sido con ella la primera vez que lo conoció. Su trato era atento, caballeroso y su conversación aunque corta, fue muy agradable. Además, debía admitir que lo encontraba realmente encantador y apuesto… Pero no era Alejandro. Por más que Iván le resultara atractivo, su mente seguía regresando a ese hombre que había logrado remover su interior y trastornar todo su mundo. Sacu