Mundo ficciónIniciar sesiónTheo seguía llamando. No contestaba y ni siquiera leía los mensajes.
Sentada en el sillón del jet privado, acompañada únicamente por mi perro, sentí que las lágrimas me corrían por las mejillas. ¿Por qué me dolía tanto saber que estaba con ella? ¿Por qué se me había metido en la cabeza que Malica no era un peligro para mí, cuando en realidad ella misma era el peligro? La habí







