Mundo ficciónIniciar sesiónArqueé mi cuerpo hacia él, prácticamente rogándole que alcanzara mi punto de placer de inmediato. Entendiendo exactamente lo que quería, como siempre, Theo llegó a mi coño, que clamaba por su contacto. Su lengua exploró toda la longitud, saboreando cada centímetro sin prisas. Era como en mis sueños. Abrí los ojos y vi su pelo castaño entre mis piernas, su boca ávida de mi humedad. Los leves mordiscos en







