Capìtulo 4.3
Kisha.
No podía apuntar bien, el viento golpeaba su mano, el auto hacia zigzag en el pavimento haciéndola balancearse.
—¡Mantente recto!.
Grito por encima del sonido, intentando fijar el arma. Tenían una camioneta negra a menos de ciento cincuenta metros de distancia, si lograba darle podría causar una reacción en cadena. Si la camioneta volcaba podría golpear a las demás, era una gran oportunidad.
—¡Eso intento!.
La voz de Georgio le llegó distorsionada, tuvo unos segundos de esta