Capítulo 5.3
Ignatiev.
No había soltado a aquel niño en ningún momento, llevaban dos horas en la casa observando como el doctor lo controlaba y arreglaba lo que Kisha había hecho para mantenerlo con vida.
Parecía una maldita mama oso, gruñéndole a todo aquel que quisiera acercársele.
— Es un niño muy sano y fuerte, eso es lo que lo mantuvo con vida. - El hombre observo fijamente a Kisha. — ¿Puedes amamantarlo?
— Hace un tiempo comenzó a salirme calostro, mi obstetra me explico que se debe