CLARA suspiró profundamente, con su bolsa de compras colgando floja de su muñeca mientras se detenía en seco. Amelia, sintiendo ya que algo andaba mal, también había dejado de caminar, mirando a su amiga con ojos muy abiertos y expectantes.
Entonces, Clara lo soltó.
—Bueno... según Leonard —comenzó, con la voz un tono más bajo—, dice que Adrian tiene una novia que ha mantenido en secreto desde hace tres años. Como su... su amante.
El aliento de Amelia se atascó en su garganta. El ruido bullicio